Los niños y niñas merecen vivir sin ser violentados


La dinámica de la migración que se presenta en Colombia le impone a las familias migrantes y comunidades receptoras diferentes retos, cambios y ajustes, lo que torna más complejas las relaciones al interior de los hogares y las poblaciones. Según la Plataforma de Coordinación para Refugiados y Migrantes, para mayo de 2020, 61.316 migrantes se encontraban en Cali, y de ese total, el 35% eran niñas y niños.


Ante este panorama y teniendo en cuenta la Ley 2089 de 2021 contra el castigo físico y los tratos humillantes, la cual plantea un cambio en la cultura de las prácticas de crianza violentas y autoritarias, siendo este un aspecto en común para las familias colombianas y migrantes, se llevó a cabo el proyecto 'Una huella para siempre: juntos trabajamos para prevenir la violencia contra las niñas y los niños'.


El objetivo de esta actividad era fortalecer la cohesión comunitaria en las comunas 13, 14, 15 y 21, que son receptoras de migrantes. Allí, 118 madres, padres y cuidadores participaron del curso ‘Prácticas para la buena crianza’, que les permitió compartir experiencias, en ámbitos respetuosos de apoyo y escucha, promoviendo la empatía, la resiliencia y la inclusión social y generó nuevos conocimientos, actitudes y prácticas, así como la revaluación de creencias sobre la crianza, transmitidas de generación en generación.


"El curso me ha dejado muchas enseñanzas, ya que ahora tengo otros métodos para educar a mis hijos, porque antes les pegaba y los maltrataba, pero aprendí a no llegar a esos límites, y buscar otras salidas”, dijo Jannin Riera, venezolana beneficiaria del curso.

Los cambios más significativos de las madres, padres y cuidadores que participaron de esta iniciativa se dieron con respecto al uso del castigo físico, como forma para educar a las niñas y los niños. Aprendieron, por ejemplo, a aplicar estrategias para regular el estrés, a tomarse un tiempo antes de reaccionar con violencia ante un mal comportamiento de sus hijos y a cambiarlo por una expresión de afecto. De hecho, el 97% de participantes manifestó cambios en sus prácticas de crianza.


El proyecto, además, fortaleció la estrategia 'Todo lo que haces deja una huella para siempre', que se desarrolla a través de material educativo, programas radiales, notas de prensa y publicaciones en la página web https://www.unahuellaparasiempre.org/ y en las redes sociales #unahuella, que promovieron pautas de buena educación.


Para atender las necesidades de los participantes y sus familias, se brindó también acompañamiento a través de espacios de escucha y de conexión a rutas de atención, en coordinación con Fenalper y la Personería distrital. Se realizaron jornadas para 300 personas, que incluyeron servicios jurídicos y médicos, de salud oral, psicología, registro de migrantes, aseguramiento, vacunación, educación sexual y reproductiva, prevención de violencia de género y recreación para niñas y niños.


Esta iniciativa es desarrollada por la Fundación Carvajal y su programa Conectando Caminos para los Derechos, financiado por la Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional, USAID, e implementado por el consorcio integrado por Pact, American Bar Association Rule of Law Initiative (ABA ROLI), Freedom House e Internews.

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